Hay mañanas en las que uno desayuna “algo rápido” y, misteriosamente, a las 10:47 a.m. ya está pensando en la siguiente comida como si el estómago tuviera memoria de pez. Luego viene el antojo, la culpa, el “me porté mal” y ese ciclo infinito de picar lo que caiga. Ironía cotidiana: no es que te […]
Continue Reading