Hay una escena muy común en la cocina casera: uno empieza a cortar zanahoria, papa, calabaza o cebolla con la mejor intención del mundo, y al final termina con una colección democrática de tamaños. Un cubo enorme aquí, una tirita flaquísima allá, una rodaja gruesa, otra casi transparente. Después viene la segunda parte del drama: […]
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